Siendo Sabios

Las experiencias que nos tocan vivir nos ayudan a madurar, a ver la vida de manera distinta, nos enseña a tomar decisiones, es decir, nos hacen cada vez más sabios.

 

Las circunstancias pasadas provocan dolor, aflicción, arrepentimientos; sentimientos que ahora hacen que veas las consecuencias antes de tomar una decisión,  estás preparado para enfrentar alguna situación parecida.

 

Pero ¿Qué hay de las cosas que aún no nos sucedieron y a las que no sabemos cómo reaccionar? Cuando escuchamos recomendaciones y consejos de personas que ya pasaron por lo que nos está tocando vivir, muchas veces no las tomamos en cuenta pues pensamos que así como somos diferentes cada uno de nosotros, no siempre podemos pasar por lo mismo.

 

Dicen que aprender de los errores de uno mismo es de inteligentes, pero aprender de los errores de los demás es de sabios. Esta frase es muy  cierta puesto que solemos ser tan caprichosos que, aunque las personas nos advierten sobre lo que puede ocurrirnos en diferentes eventos, esperamos pasar nosotros en carne propia por las consecuencias para recién entenderlo y aceptarlo.

 

No esperes llegar al fondo del hoyo, sufrir y experimentar por ti mismo el dolor de la desobediencia para tomar en cuenta los consejos, las advertencias y lo que Dios te manda hacer.

Sé sabio, toma en cuenta los mandatos que Dios te da en su palabra y  los consejos de las personas que Él puso para guiarte, pues lo único que quiere es protegerte y cuidar de ti.

“Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo, y serán vida a tu alma, gracia a tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.” Proverbios 3:21-23

 

Dios siempre está ahí para levantarte nuevamente y ayudarte, pero que tu caída sea por accidente no por tu capricho o rebeldía.

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